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Salud mental de los trabajadores: ¿Cuál es el reto?

Por: Natalia Guerrero Arteta

Al leer algunas de las noticias nacionales, regionales o nivel mundial, vemos numerosos casos de violencia, homicidios, de falta de atención a la salud, a la educación y de injusticia en general; lo que me lleva a pensar en ¿qué tan satisfecha se encuentra la gente con su propia vida? ¿cómo se siente aquel que fue víctima? y ¿qué pasó en el victimario?

Pienso entonces en personas que sufren la muerte violenta de un ser querido, o que sufren la impotencia de ayudar a alguien de su familia que padece una enfermedad terminal o catastrófica, o padres y madres que sufren por un hijo adicto o que debe superar una situación de discapacidad, o simplemente personas que sufren una pérdida significativa o que su salario no les alcanza para cubrir sus necesidades. Personas con estas situaciones podrían estar trabajando en una empresa, y en consecuencia, surge la necesidad de validar si en realidad, quienes están pasando ese tipo de situaciones, se encuentran en condiciones de operar una máquina con riesgo de atrapamiento, o de realizar un trabajo con energías peligrosas en alturas, o responder un teléfono 8 horas seguidas brindando un servicio cordial.

Si por un momento nos ponemos en esas situaciones, muy seguramente, nos damos cuenta que no estaríamos en las mejores condiciones de laborar normalmente, sin embargo, el cuestionamiento es: si tenemos controladas estas situaciones en nuestra empresa y si los colaboradores posiblemente afectados están en condiciones de trabajar.

Las estadísticas hablan…

Hasta este momento sólo he mencionado personas “comunes” y “sanas” que viven situaciones difíciles. Sin embargo, las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, nos evidencian la triste realidad de la salud mental en el mundo:

  1. Cerca de 800.000 personas se suicidan cada año.
  2. Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio.
  3. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.
  4. El 79% de todos los suicidios se produce en países de ingresos bajos y medianos.

Considerando estas estadísticas, y teniendo en cuenta que puede existir un sub-registro, se hace necesario contemplar la posibilidad de tener entre nuestros colaboradores, alguno que no sólo este pasando por una situación complicada, sino que pudiera tener un trastorno emocional que, una carga promedio de estrés, le pudiera agudizar su enfermedad.

Todo esto, para reflexionar sobre la necesidad de tener en cuenta los factores psicosociales en la gestión de la seguridad y salud de los trabajadores, ya que el trabajador es una persona integral que siente, piensa y aporta en su trabajo todo lo que hay en el: lo bueno, lo malo, lo triste y lo alegre. Al mismo tiempo este trabajador con sus cargas emocionales recibe la influencia de los factores psicosociales presentes en su lugar de trabajo: tanto los positivos como los negativos. Todo esto impacta la accidentalidad, morbilidad, el entorno laboral y por supuesto; la productividad en la empresa.

El reto…

El reto, si así se quiere, es identificar los factores psicosociales presentes en el trabajo, valorarlos e intervenirlos coherentemente, para favorecer la calidad de vida de los trabajadores y de esta forma aportar a nuestra sociedad gente con más posibilidades de vivir felices y sanos, física y emocionalmente.